
Nota al margen: La industria naval y la historia marítima siempre habrá que contarla. El presente trabajo realizado desde la plataforma de nuestromar.org es una recopilación súper interesante sobre la evolución en parte del transporte marítimo. En tal sentido recomendamos su lectura esperamos la disfrute al final encontrará un link para ampliar la información en su fuente de origen.
La industria marítima esta atravesado por una evolución, la cual está generando una transformación en la planeación, administración y es su operación propia; Es significativo recordar que la navegación por via marítima es por esencia uno de los pioneros en el comercio internacional, existiendo evidencias arqueológicas, que sus orígenes datan del año 3.500 A.C., donde las primeras embarcaciones fueron primariamente propulsadas por velas y remos, hasta que en el año 1.803 D.C. emergió en las tranquilas aguas del rio Sena (Francia), el primer barco propulsado por un motor a vapor, lo cual nos hace calcular que la propulsión mecánica como tal solo lleva entre nosotros sin más solo un 4% en la línea de tiempo de la navegación náutica.
En esta última década aparecen en esta industria el uso de nuevas tecnologías, que están optimizando aspectos vitales de la navegación, por lo que estas permutaciones han supuesto que hayamos pasado, por ejemplo, de un buque navegara con una tripulación de 60 o más marinos a que hoy en día otro buque de mayores envergaduras lo efectué solamente con una cuarta parte de aquella tripulación, esta reducción de tripulación a bordo se ha llevado a cabo por la sistematización de las nuevas tecnologías aplicadas, por lo cual aún no se ha alcanzado a admitir ningún tipo de revolución marítima. Por ello, el negocio marítimo hoy en día sigue llevándose a cabo con buques gobernados por marinos a bordo, al mando de un capitán que gestiona y gobernara la aventura en la mar como responsable final de la misión.
Aunque estos nuevos avances facilitan la integración de soluciones de software y automatización, permitiendo que los operadores puedan recopilar y analizar más data, para la debida toma de decisiones y mejorar el rendimiento de la embarcación, pero sin duda el talento humano no corre peligro de eclipsarse. De hecho, son indispensablemente la tripulación se ven favorecidos con estas mejoras de conectividad: ya que están obteniendo mejor información y en tiempo real de los buques que operan, es por lo que un capitán y un administrador en tierra pueden solucionar dificultades juntos sobre la base de los mismos datos que se procesan,
Indudablemente, en esta nueva etapa de la industria enfrenta un nuevo reto, ante un escenario en la cual los buques con tripulación reducida darán rumbo a los tripulados y gobernados por personal desde tierra, y estos a su vez a los absolutamente autónomos e inteligentes. No obstante, aunque esto parece de ciencia ficción o de un futuro lejano, estos tipos de buques ya existen y están entre nosotros, como es el caso del “Yara Birkeland”[1], siendo el primer buque eléctrico portacontenedores de cero emisiones totalmente propulsado por baterías y diseñado para operar de forma autónoma, entrando en operación a finales del año 2.019, hecho acontecido en el Atlántico Norte, específicamente en aguas noruegas; Inicialmente empezó en su primera fase con tripulación abordo, con el intención de dar apoyo en la toma de decisiones, posteriormente en la siguiente fase el buque se le redujo la tripulación para dar paso a procesos automatizado que contaba el barco, pero con la singularidad que se controla y opera desde tierra, para su tercera fase, la cual se llevó a cabo en el 2.019, el buque era controlado a distancia vía control remoto, desde los puertos, por lo cual no concurre tripulación abordo; El siguiente y último eslabón, se daría a finales del año 2.021, cuando el buque operara de forma totalmente autónoma, es por lo cual que su sistema operativo es independiente y con capacidad de tomar decisiones y de determinar acciones por sí mismo, sin interacción humana
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