El 16 de septiembre se celebra el Día Mundial de las Playas, una iniciativa que busca concienciar sobre la importancia de conservar y proteger los ecosistemas costeros y marinos. Esta fecha se originó en 1986, cuando la organización no gubernamental The Ocean Conservancy convocó a miles de voluntarios para limpiar las playas de Texas, Estados Unidos. Desde entonces, cada año se realizan actividades de limpieza, educación y sensibilización en más de 100 países, incluyendo España, México, Argentina, Chile Colombia y Venezuela. El objetivo es reducir el impacto de los residuos sólidos que llegan al mar y que amenazan la biodiversidad y la salud humana.


Los residuos sólidos que llegan al mar son una fuente de contaminación que afecta negativamente a la biodiversidad y la salud humana. Estos residuos pueden ser de origen doméstico, industrial, agrícola o pesquero, y se acumulan en las costas, los fondos marinos o las superficies de agua. Algunos de los impactos que generan son:
- Alteración de los hábitats y ecosistemas marinos, provocando la pérdida de especies, la disminución de la productividad y la degradación de los ecosistemas.
- Ingestión o enredo de los animales marinos con los residuos, causando lesiones, asfixia, estrés o muerte.
- Transferencia de sustancias tóxicas o patógenas a la cadena alimentaria marina, afectando a la calidad y seguridad de los recursos pesqueros y poniendo en riesgo la salud humana.
- Impacto socioeconómico y estético, al reducir el valor turístico y recreativo de las zonas costeras, aumentar los costes de limpieza y mantenimiento, y generar conflictos entre los diferentes usuarios del mar.
El Hombre ha sido el principal actor de degradación pues su accionar de forma inconsciente ha alterado los sistemas ecológicos siendo factor clave en el calentamiento global; El cambio climático es uno de los mayores desafíos ambientales que enfrenta la humanidad. Sus efectos se manifiestan en todos los ámbitos de la naturaleza, pero especialmente en los ecosistemas marino costeros, que son muy vulnerables a las variaciones de temperatura, salinidad, nivel del mar y acidificación. Estos ecosistemas proveen servicios ecológicos esenciales, como la producción de oxígeno, la regulación del clima, la protección de la costa, el hábitat de una gran biodiversidad y el sustento de millones de personas. Sin embargo, el cambio climático amenaza su integridad y funcionamiento, poniendo en riesgo su capacidad de adaptación y resiliencia. Algunas de las consecuencias del cambio climático sobre los ecosistemas marino costeros son: la pérdida de hábitats como los arrecifes de coral, las praderas de pastos marinos y los manglares; la alteración de los ciclos biogeoquímicos y las redes tróficas; el aumento de la frecuencia e intensidad de eventos extremos como tormentas, sequías e inundaciones; el desplazamiento y la extinción de especies; y la reducción de los beneficios socioeconómicos que estos ecosistemas aportan a las comunidades humanas. Ante este escenario, es urgente implementar medidas de mitigación y adaptación que permitan conservar y restaurar los ecosistemas marino costeros, así como promover su uso sostenible y equitativo.
Para mitigar estos impactos, es necesario adoptar medidas de prevención, gestión y sensibilización sobre los residuos sólidos marinos, involucrando a todos los actores implicados: administraciones públicas, sector privado, sociedad civil y consumidores.
A pesar de todo este trágico panorama muchos somos los que trabajamos en pro de la conservación y preservación de los ambientes marinos; desde Fundamar Miranda y de la mano de la Jefatura de Gobierno del Territorio Insular Miranda, unimos esfuerzo por la protección de las especies de tortugas marinas en periodo crítico de extinción y que durante millones de años vienen a desovar en los cayos e islas de nuestro archipiélago de los Roques. FUNDAMARMIRANDA, ciencia, cultura y educación!




Marco A Fuentes
Ceo/Editor de Revista Marítima y Portuaria
Pde de FundaMar Miranda/Cayo Dos Mosquises.
