Por Luis Angel Mera

En el ❤️ corazón ❤️de nuestra industria⛴️, donde cada contenedor lleva no solo mercancías, sino también sueños y promesas…
…surgen historias que bien podrían contarse al calor de una tormenta.
¿Cómo es posible que quienes llevan el timón de los mares olviden que el abuso de poder, como las mareas, siempre regresa?
En Ecuador, entre el ruido de las terminales y las preocupaciones de los forwarders, surgieron relatos de prácticas que invitan no al asombro, sino a la reflexión.
No es el ánimo de esta carta señalar ni dividir, sino construir.
Porque, queridas navieras, todos estamos en el mismo barco.
El barco de servir comoletamente al cliente.
Y aunque ustedes anden últimamente de infulas altas creyendo que pueden hacer todo solos.
Y que se pueden tratar todo el mercado, la verdad se equivocan y ya llegará el tiempo juez completo a demostrárselo.
Pero en el interim aún nos necesitan.
Y quiero contarle de actos de abuso que están distanciandonos. Alejándonos, en una parseria que debemos preocuparnos en restaurar y no en acabar.
Y cuando se rompe la confianza, la carga que llevamos no es la única que se pierde.
Robo de confianza
¿Cómo explicar la exigencia de nombres de clientes para cotizar, solo para luego enviar equipos comerciales de la naviera a cerrar esos negocios directamente?
Esta estrategia, aunque aparentemente astuta, es un disparo al pie.
Sin confianza, ningún negocio flota por mucho tiempo.
¿No sería más rentable a largo plazo construir relaciones sólidas, en lugar de sabotearlas desde su nacimiento?
La pistola del servicio intermodal
Un forwarder lo describió así:
«O tomas nuestro servicio terrestre, o no hay excepciones de garantía».
¿Es esta la hospitalidad de los océanos que queremos ofrecer?
La libertad de elegir tranajar o no con ustedes no debería ser un lujo, sino un derecho.
Coaccionar a socios y clientes no construye lealtad, solo siembra resentimientos que el tiempo se encargará de cobrar.
El seguro que no es seguro
Un «recargo obligatorio», dicen.
Pero cualquiera con un mínimo de sentido común lo llamará seguro disfrazado.
¿Por qué imponer costos de manera velada?
La transparencia en el comercio no es un capricho; es la base sobre la que se construye el respeto mutuo.
Un llamado a la colaboración, no a la confrontación
Queridas navieras, no hay océano tan vasto como para que podamos operar sin respeto mutuo.
Hoy, forwarders y navieras estamos llamados a servir mejor al cliente, no a enfrentarnos.
El cliente nos observa, y el mercado nos juzga.
Invito a mis colegas forwarders a ser valientes.
Reportenme las prácticas que consideren abusivas.
No para polarizar, sino para construir un diálogo que eleve nuestros estándares.
Porque, al final, este barco llamado logística solo puede mantenerse a flote si remamos juntos, con ética y propósito.
El karma, como bien sabemos, siempre zarpa a tiempo.
¿Por qué no asegurarnos de que regrese con buenas noticias para todos?
Copyrigth: Luis Angel Mera
